Por.Juan Carlos Ferrer.
La suspensión de la Cumbre de las Américas en República Dominicana reabre un debate profundo sobre el papel actual de la OEA y de los organismos internacionales en la región. Diversos escenarios emergentes en países como Venezuela, Colombia, Brasil, Nicaragua, Cuba, Estados Unidos, Argentina, Costa Rica, Honduras y El Salvador evidencian —según analistas— una pérdida de incidencia real en procesos clave para el fortalecimiento democrático en América Latina.
El texto plantea cuestionamientos directos: ¿han sido suficientes las acciones frente al narcotráfico, el terrorismo, la trata de personas, la transparencia electoral y el desarrollo educativo? ¿Existe una crisis de gobernabilidad que convive con aparentes modelos de crecimiento económico, como el turismo, pero sin un impacto social sostenible?
Desde esta perspectiva, se advierte un colapso de valores más que financiero en organismos multilaterales, y se señala la urgencia de un nuevo orden regional sustentado en principios democráticos, respeto irrestricto a los derechos humanos, paz y desarrollo nacional. La reflexión también apunta a la necesidad de cambios estructurales reales, más allá de protestas simbólicas, ante fenómenos como la corrupción, el crimen organizado y la desigualdad social.
