Hay cargos que son vitrina… y hay cargos que son examen. La coordinación del Gabinete de Políticas Sociales pertenece al segundo grupo: ahí se decide si el gobierno se siente en la mesa del ciudadano o si se queda en el Palacio. Por eso la llegada de Geanilda Vásquez no puede leerse como un nombramiento más, sino como una apuesta: poner al frente a una dirigente con ADN de organización, con experiencia de gobierno y con roce internacional reciente.
Geanilda no es una improvisada ni una figura de temporada. Fue fundadora y promotora del PRM, su primera presidenta en funciones en 2012, y hasta se lanzó a una precandidatura presidencial en 2014, abriendo una puerta simbólica para la participación femenina dentro de ese espacio.
En 2016 fue coordinadora adjunta de campaña. Eso significa que conoce la política desde adentro: sabe cómo se construyen mayorías, cómo se mueven equipos y cómo se instala autoridad.
El dato humano-práctico: viene de ser cónsul en Miami (asumió en 2023) y quienes han pasado por esa plaza saben que ahí no se sobrevive con frases bonitas. La diáspora no pide poesía: pide trámites, respuestas, cercanía y gestión. Hasta la propia presentación institucional de su etapa consular subraya un sello: “Pasión por el Servicio”. Si ese espíritu se traslada sin maquillaje al ámbito social interno, puede convertirse en una marca de gestión que el país está necesitando:
El perfil de Vasquez combina derecho, gerencia pública y experiencia empresarial/financiera, incluyendo el mundo de seguros y el paso por estructuras del sector eléctrico. No es menor: manejar sistemas complejos te enseña algo que la política social exige todos los días: coordinar instituciones que, si no se alinean, se estorban. Y el Gabinete Social está diseñado exactamente para eso: coordinar políticas, dar seguimiento a una agenda estratégica, responder a demandas y mantener informado al Presidente sobre la evolución del sector. Ahí no gana quien habla más: gana quien articula mejor.
Su nombramiento, establecido en el Decreto 2-26, implica además un cambio de mando: sale Tony Peña Guaba y entra una figura con otra trayectoria y otro estilo. Perfecto.
Pero ahora viene lo que el público espera —y lo que casi nadie publica con rigor—: metas claras y medición. Porque la política social se defiende con números y resultados: reducción de brechas, mejor focalización, respuestas más rápidas, coordinación real con programas y territorios.
En este editorial del portal de noticias Informacion 24/7 pensamos que la mejor felicitación no es la adulonería; es el desafío limpio: que el Gabinete Social se sienta como un sistema, no como un conjunto de islas; que la gente perciba orden, dirección, y sobre todo, soluciones. Geanilda Vásquez llega a un ring donde se gana credibilidad o se pierde reputación. Y si algo ha probado en su ruta política y de servicio, es que sabe moverse donde hay presión.
Bienvenida al cargo. Ahora, a lo grande: que el Gabinete Social sea sinónimo de coordinación efectiva, y que la palabra “política” vuelva a sonar, por fin, a “bienestar.
